Una noche de “artos tamales”

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Hablemos de tamales xoxeños

Hoy es día de tamales, pues es martes de brujas y lo que apetece es comer ese manjar que sabe a tradición y que evoca un millón y medio de recuerdos a todos los xoxeños que como este intento de escritor, han crecido en este viejo-nuevo pueblo.

Dicen que la comida de un pueblo no solo le da identidad a su gente; algunos aseguran que es ahí donde se esconde el porqué de su alegría, sea mucha o poca.

Aquí en Oaxaca cada región hace diferente sus tamales, Xoxocotlán no es la excepción ya que su modo de preparación e ingredientes son muy característicos; aquí el rey, amo y señor es el tamal de chichilo. Pero qué decir de los de flor de calabaza, chepil, mole, frijol, rajas…etc. solo me queda ondear aquel estribillo tan presuntuoso como famoso “los tamales de mi pueblo son muy diferentes” no menosprecio los sabores “fueranos” –dios me libre- pero los de Xoxo tienen ese no sé qué todos los xoxeños que nos hemos ido, añoramos en la lejanía; y no es porque lo diga un xoxeño; pero solo me queda retarlos a probarlos y no enamorarse de ellos –tal vez ese sea el oscuro motivo del porque aquí en Xoxo no hay tamalera soltera- además este día es día de tamales xoxeños, ASÍ QUE ES PETICIÓN DE ESTE MORTAL PEDIRTE AMABLE Y PACIENTE LECTOR SEAN BENEVOLENTES CON MI PETULANCIA GENTILICIA Y NO CONDENEN MIS COMENTARIOS NACIDOS DEL ORGULLO DE MI ORIGEN Y NO DEL DESDÉN POR SABORES AJENOS QUE BIEN SE SON EXTRAORDINARIOS Y ACEPTO HABERME REGOCIJADO EN ELLOS.

Hoy voy caminando ante las mesas llenas de gente, con olores apretujados; de totomoxtle cocido, y de atoles; mis pasos invariablemente me conducen a donde mis papilas gustativas recuerdan aquellos enbrujantes sabores, al esperar mi turno la gente indecisa no sabe que tamal elegir, pues al ser tan llenadores, la elección debe ser sensata y muy juiciosa.

Para un servidor siempre es un gusto compartir aquellos saberes que nacen de mis antepasados, y a la hora de elegir tamales, mi “boquifloja” exalta recomendaciones a mi vecino de silla – en voz de mi abuela, que en vida no fue nada menos que una de las cocineras más experimentadas de xoxolandia, a criterio bien documentado de este intento de escritor- después de todo soy un buen anfitrión; como todo buen xoxeño de buena nacencia.

– un tamal ligero acompañado con una salsa debería ser su primera elección –digo con el pecho hinchado- recomiendo el de chepil o el de frijol, y si es la primera vez que lo prueba coma los primeros bocados sin salsa para que su paladar sienta y deguste la fuerza de los ingredientes; después uno de mole o chichilo, si es de chichilo acompáñelo con bolillo o pan “tarazón” (solo, sin pan, es muy rico también; y es recomendado así, si quiere dejar espacio para algo más en su apetito), en esta etapa yo recomiendo a los caballeros recorrer una perforación al cinturón, pues el cuerpo siente lo que recibe. Como broche de oro mi recomendación es uno de dulce, pervertidamente dejando para el final la parte “rojita”.

En cuanto atole esa decisión tendrá que ver con la cantidad que decidas comer pues el champurrado es más llenador, y el de panela será tu elección si eres “tragoncín” pues es más ligero y resalta los sabores salados.

Que de donde salí tan “conocedor” y experto?

He de decir en mi defensa y a mi favor que soy nieto de una de las que fueran una de los comideras tradicionales de este pueblo fiestero y de niño fui su “corre y trai- huelemoles” –chalan de fiestas pues- y pude ser testigo presencial de los guisos y vendimia de aquellas fiestas, y tradiciones de este mágico Xoxocotlán.

Así que solo me queda dar algunas recomendaciones a la hora de escoger un buen tamal… de la boca de la vieja “tía ene” : Un buen tamal debe tener su exquisita fragancia de su ingrediente principal aun con el totomoxtle cerrado, al pelarlo debe estar compacto, no aguado lo que llaman los expertos “apretadito y poroso”; la grasita de encima le debe dar un aspecto brilloso pero no debe engrasarte los dedos, si tienen hoja de epazote, hierba santa u aguacate esta no debe deshacerse, si es de frijol, este debe de tener una textura como de pomada. Y si es de chichilo este no debe estar aguado. Pero sobre todo y aunque no seas un experto un buen tamal se distingue por su sabor indistintamente si es un paladar educado o no.

Bueno este brote de petulancia gentilicia –como ya mencione- espera no volver un experto al comensal; no, mi buen y gentil lector solo y SOLO busca abrir una pequeña de luz de certidumbre a todo aquel ajeno e estas tierras que llega a un puesto de tamales en estas fiestas Xoxeñas, esperando contar con la benevolencia de su tolerancia a su propia petulancia gentilicia.

Posdata: acompáñalos con atole!!!

J.S.Pascual (Azeem)

J.S.Pascual (Azeem)

Yo siempre pensé que la historia tenía varias versiones; si piensas al igual que yo que hay más de lo que parece y de lo que se dice; acompáñame y te contare un puñado de historias que me he topado en este loco mundo de la era de la información.
J.S.Pascual (Azeem)

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