La virgen que unió a los xoxeños

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Y como todos los “Viernes de Dolores”, la suave llovizna acariciaba la tarde, de la mano de este que escribe y ahora de mis dos nietas; gente nueva de este viejo Xoxo llegaban a la expectativa de esta costumbre que todo xoxeño conoce.

Tradición de antaño que hacen gritar mis recuerdos dormidos de aquel viejo coyote que en mi mente, y bajo la espesa bruma de mis recuerdos, oía con su voz fuerte y vigorosa; que era como contaba esa historia…

Aprisa, aprisa mi niño… póngase sus huaraches y su morral, pues hoy es viernes de Dolores y ya se respira aquel aroma característico que es una mezcla de copal, y flores de coquito.

Venga mi niño, primero lo primero pues esta familia tiene una de las vírgenes más viejas de la época de la primera iglesia. Anda ven ayúdame a poner las sandias y los melones; pues no tardan en llegar los visitantes por su agua y sus bocados, que la buena tierra nos dio.

Ven aquí pásame esas macetas de milpa, que nuestra madre regala a manos llenas a las personas de buen corazón.

Si mi niño nuestra Tonatzín, Atl, Centéotl, María de los Dolores, aquella que hizo el milagro del agua, hace mucho…

-cuéntame esa historia coy…

Mi oído goloso de esas historias se ponía atento ante el gesto condescendiente de mi viejo querido, el gran coyote…

Pues si mi niño, para bien esas orejas y pon atención que esta historia algún día le contaras a tus hijos, y a lo  hasta lo mejor a tus nietos, claro; si los dioses permiten que te crezca la barba.

Escucha bien mis niños pues esta costumbre comienza antes del tiempo de la Tonatzin de Dolores; en épocas de los antiguos; en épocas donde el agua y los dioses eran cosa de mucho respeto y atención.

En esos tiempos se ofrendaba maíz a las primeras lluvias y se ponían granos de mazorca en vasijas y ollas viejas,  al brotar estas semillas se ofrecían en un altar a la diosa del agua, a Centeotl, nuestra  la diosa de tierra y de toda la vida y de toda la muerte.

Con el tiempo y la llegada de la cruz estas costumbres fueron olvidadas; pocas eran las personas que aun ofrendaban maíz en planta tierna a la madre tierra.

En esos tiempos los xoxeño enemistados con su vecino, con sus hermanos, en aquellos tiempos, a los xoxeños los dividían las creencias. Los nuevos católicos y los viejos que seguían las costumbres de los antiguos.

Y paso mi niño que en la época de la primera iglesia de Xoxo una sequía de tres años cayó sobre estas tierras y la gente no tenía que comer.

Los pozos comenzaban a secarse; eran los tiempos del suelo seco y los pozos hondos; así lo llamo la gente antes de nosotros.

Pero paso que un día mi niño, un día en estas fechas, que al cura de la población juntó a la gente y con voz roca dijo: “castigo de dios”

Dijo el dios del cielo necesitaba adoración y sobre todo que nuestra gente fuera buena con su vecino.

Hay mi niño, esa tarde la virgen salió en procesión, la virgen de Dolores, porque esa virgen comprendía el dolor de sus hijos.

-Y que paso coy que hizo la gente?

-Pues mi niño, así como te lo cuento, los xoxeños recordaron de los viejos sus antiguas costumbres y como en aquella época eran católicos y también rendían culto a sus dioses antiguos le ofrendaron a la virgen la ofrenda que ellos acostumbraban poner. Esa noche en sus casas, pusieron un altar con las milpas tiernas, que ponían todos los años.

Y sucedió mi niño, sucedió que esa noche el agua apareció en los cielos y la sequía termino…

Y esa virgen que vez en el altar unió otra vez a los xoxeños…

Los viejos vieron en ella el rostro de Tonatzín, la diosa de la vida y de la tierra. Los nuevos católicos quedaron conformes en aceptar las ofrendas a la virgen.

-pero abuelo tu dices Tonatzin y a veces dices Centeotl.

-Es la misma fuerza divina mi niño; así como cada virgen es Maria; solo que la conocen con varios nombres. Así cada diosa es tonatzin que quiere decir: «Nuestra madrecita

Las familias grandes comenzaron esa tradición; donde daban gracias por la lluvia, la buena siembra. y eran generosos repartiendo la comida que la cosecha había traído.

Desde entonces los viernes de dolores se transformó en el día de agradecer; agradecer que nuestra madrecita, intercede en el cielo por sus hijos para que en esta buena tierra haya agua, haya buenas cosechas, pero sobre todo los xoxeños muestren su generosidad.

Desde esos tiempos, los viejos xoxeños heredan sus vírgenes al primogénito de la familia quien recoge el cargo del altar, donde se ofrenda milpa tierna, los mejores frutos de las cosechas, y desde entonces es costumbre de los xoxeños ir a dar gracias a la virgen de cada familia, y tomar del altar las bendiciones de nuestra madrecita, esa noche todos somos hermanos, todos somos hijos de la misma madre tierra y de la misma madre que da a todos sus hijos por igual.

Por eso en el altar nunca faltan, la milpa nueva, la cosecha más generosa, y los recipientes con agua, pero sobre todo a la virgen que unió a Xoxocotlán otra vez…

J.S.Pascual (Azeem)

J.S.Pascual (Azeem)

Yo siempre pensé que la historia tenía varias versiones; si piensas al igual que yo que hay más de lo que parece y de lo que se dice; acompáñame y te contare un puñado de historias que me he topado en este loco mundo de la era de la información.
J.S.Pascual (Azeem)

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